Asesinato de un ecologista en la cumbre del clima

11.12.2014 16:16

En las cumbres del clima que organizan los grandes gobiernos nunca se arregla el clima, pero para solaz del populacho casi siempre aparece algún cadáver indígena y amazónico. No hay nada como el asesinato de un indígena para despertar de su bostezo a presidentes, ministros, petroleros y gasistas cuando se aburren en las cumbres del clima. Pero no se despiertan. Como no se despierta José Isidro Tendentza, 47 años, que fue hallado muerto a orillas del río Chuchumbletza, en la provincia de Chinchipe, sur de Ecuador, frontera con Perú, el 3 de diciembre. El cadáver de José Isidro Tendentza estaba semienterrado y tenía los pies, el cuello y las manos atados con una cuerda azul. José Isidro Tendentza se dirigía a Lima. Y no por turismo. En Lima se celebra estos días una cumbre internacional sobre cambio climático organizada por la ONU. Y en la alternativa Cumbre de los Pueblos, el indígena shuar José Isidro Tendentza iba a presentar una denuncia contra la compañía minera Ecuacorriente ante el Tribunal de los Derechos de la Naturaleza. Quizá la denuncia de José Isidro también se encontró a orilla del río Chuchumbletza atada con una cuerda azul, que es el color de la bandera de la ONU.

Ayer, el centro de noticias de la ONU nos informaba de cómo va la cumbre del clima: “El secretario general de la ONU requirió a los Estados parte de la Convención del Cambio Climático (COP20) a arribar a un borrador equilibrado, bien estructurado y coherente que sirva de base sólida para las negociaciones con miras a un acuerdo sobre el tema el próximo año en París. Ban Ki-moon asistió hoy al segmento de alto nivel de la Conferencia sobre Cambio Climático que se lleva a cabo en Lima, Perú”.

Ni una palabra sobre José Isidro Tendentza, 47 años, hallado muerto a orillas del río Chuchumbletza en la provincia de Chinchipe, sur de Ecuador, frontera con Perú, el 3 de diciembre.

Post en la página de Greenpeace de la activista Tatiana Nuño al llegar el lunes a Lima: “No os podéis imaginar cuál ha sido mi cara, cuando apenas una hora después de aterrizar en Lima, donde he venido para asistir a la cumbre de cambio climático de Naciones Unidas (COP), me entero de que la empresa petrolera Shell, organiza hoy lunes un evento dentro de la misma titulado algo así como: ¿Por qué desinvertir en combustibles fósiles, cuando un futuro de bajas emisiones de las energía fósiles es ya una realidad?“.

Razones que Greenpeace alegaba en enero de 2013 contra Shell, esa deliciosa empresa que anteayer nos ilustró sobre ecología en Lima de manos de la ONU:

1. Shell no tiene ni idea de cuánto cuesta una marea negra y la limpieza del vertido. En marzo de 2012, el coordinador de emergencias de Shell en el Ártico, Peter Velez, admitió que Shell no había evaluado los costes de limpieza de un vertido en el Ártico. Los accionistas de esta empresa quedan por tanto, expuestos a enormes pérdidas financieras

2. La gabarra de Shell, el Arctic Challenger, no ha sido evaluada como “segura” por el gobierno de los EEUU, según los estándares de la Guardia Costera norteamericana. Este barco, el Arctic Challenger tiene 36 años y no podría soportar los temporales extremos del Ártico.

3. La Guardia Costera no confía en los dispersantes que Shell podría utilizar en el caso de un derrame de petróleo. En una entrevista el comandante de la Guardia Costera de los EE.UU. expresó sus dudas sobre el impacto de dispersantes en Alaska en caso de un derrame de petróleo, diciendo: “No estoy seguro de cómo se comportarán los dispersantes en las frías aguas de Alaska”. Shell ha incluido el uso de dispersantes como una parte importante de su plan de respuesta a derrames de petróleo en el Ártico.

4. El buque de perforación de Shell encalló en Alaska hace pocos meses. El 15 de julio un barco de Shell de perforación, el Discoverer Noble, encalló en un puerto relativamente protegido y tranquilo de Alaska. Tanto el Discoverer Noble como el Kulluk son plataformas viejas y oxidadas y no la flota puntera de la que Shell se jacta. El Dicoverer fue construido en 1966.

5. Los buques de perforación de Shell se incendian. Como así ha ocurrdo con el Discoverer Noble.

6. El sistema que debe tapar un posible vertido de las plataformas de Shell ha fallado durante la fase de pruebas. En diciembre se reveló que ante un posible derrame de petróleo de Shell, el sistema de contención que supuestamente van a tener en el Ártico, no pudo aguantar ni siquiera la fase de pruebas.

7. El vicepresidente de la rama de Shell en Alaska ha admitido que “habrá derrames de petróleo”.

8. El 31 de diciembre de 2012, la plataforma petrolera, la Kulluk, encalló frente a la costa de Alaska mientras era remolcada de vuelta al puerto de Seattle. Iba a ser una operación normal. Shell iba a transportar la plataforma de perforación Kulluk a puerto después de una malísima temporada de extracción en verano. Pero ocurrió: la plataforma acabó encallando frente a la isla de Sitkalidak, cerca de Kodiak, en Alaska.

Pero nos queda la esperanza: “El secretario general de la ONU requirió a los Estados parte de la Convención del Cambio Climático (COP20) a arribar a un borrador equilibrado, bien estructurado y coherente que sirva de base sólida para las negociaciones con miras a un acuerdo sobre el tema el próximo año en París”.

Estas declaraciones tan concretas y urgentes me dejan enormemente tranquilo.

No digamos ni una palabra más sobre José Isidro Tendentza, 47 años, hallado muerto a orillas del río Chuchumbletza en la provincia de Chinchipe, sur de Ecuador, frontera con Perú, el 3 de diciembre.

José Isidro Tendentza iba a hablar contra esta gente, pero esta gente ya ha hablado.

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